El Período especial y algunos cuentos de humor

aire-acondicionado-cubaHoy quiero presentarles un interesante y entretenido texto del Antropólogo e investigador Jesús Guanche sobre el humor cubano en los duros tiempos del Periodo Especial. El texto es bastante extenso pero vale la pena leerlo hasta el final y mi deseo es compartir con ustedes los materiales que encuentro valiosos para que podamos hacer nuestro debate particular en este espacio de todos. Tambié espero que ustedes compartan sus chistes para hacer más completo este post.

El Período especial y algunos cuentos de humor

En diversas ocasiones se ha hablado de la capacidad de resistencia del pueblo cubano ante la crisis de los años 90, denominada «Período especial». Esta resistencia ha tenido muchas vías y medios de expresión, que también se manifiestan en la cultura de tradición oral con una visión crítica y humorística de múltiples aspectos de la vida cotidiana del país.

Los cuentos cubanos populares de humor, también conocidos por chistes, han sido y son una de las maneras para comunicar los más variados temas de la actividad socioeconómica y política derivados del profundo impacto de la crisis, así como de las medidas tomadas para rebasarla. El leve proceso de recuperación de la economía de Cuba operado años más tarde no debe hacernos olvidar la proliferación de chistes que vieron la luz por primera vez o que fueron recreados en el nuevo contexto social durante 1989-1993, como una de tantas respuestas al conjunto de situaciones adversas en que se vio inmersa la mayoría de la población y como oportuna válvula de escape ante las múltiples tensiones existenciales y psíquicas.

Durante el proceso de elaboración del Atlas etnográfico de Cuba: cultura popular tradicional en los años 80 del pasado siglo XX se constató, mediante una muestra nacional, que:

Los datos acopiados permiten afirmar que la más alta [presencia] de cuentos se centra en el relato de humor y en el de costumbres, seguidos de cerca por las narraciones con personajes que muestran un alto grado de ingeniosidad en sus actos. En cuarto lugar se aprecian los relatos de tipo mágico, donde prima el acontecer fantasioso y, en último escalón, los que trabajan la sátira.1

El cuento popular de humor es muy bien conocido en toda América Latina y el Caribe, porque forma parte sustancial de la memoria colectiva y de la identidad cultural de nuestros respectivos pueblos. En el caso de Cuba, también es un medio tradicional de comunicación folclórica que propone una lectura de la realidad, enriquecida o transformada por la fantasía del narrador, a través de sus referencias culturales. Es un relato por lo general corto que suele criticar algún componente «patológico» de la sociedad con un sentido humorístico y, obviamente, conduce a la reflexión moral sin proponerse necesariamente una moraleja.

En esta ocasión he seleccionado doce cuentos agrupados en cuatro campos temáticos o unidades de análisis, que se relacionan entre sí y a su vez con otros problemas de la vida económica, política y social de Cuba.

1. El impacto del turismo y la dolarización

2. La cuestión alimentaria de la población

3. La emigración

4. El sociolismo.2

Tales grupos comprenden temas claves muy vinculados con la crisis económica y social; poseen diversas implicaciones y explicaciones políticas e ideológicas por el discurso oficial, u otros, propositivos de un mayor debate colectivo sobre cualquier tema. Aunque no ha ocurrido hecho histórico y social en el medio siglo más reciente que no haya sido motivo de algún cuento (chiste) popular —muchos de ellos tradicionalmente considerados irreverentes—, los matices e intenciones que estos poseen, o se les otorga, están en dependencia tanto del propio texto, de las cualidades histriónicas del narrador y del contexto de la narración; también varían de una situación socioeconómica favorable a una desfavorable.

Los cuentos seleccionados fueron recogidos de modo aleatorio e intencional durante 1992 y 1993 en diversos espacios narrativos: fiestas familiares y sociales, mercados, colas para distintos fines, centros de trabajo y de recreación, como componente habitual de las conversaciones cotidianas. No es una muestra de carácter estadístico sino que tiene un valor cualitativo por el conocimiento mismo del relato y su trasmisión pública o en espacios limitados.3 Los narradores son jóvenes y adultos en edad escolar y laboral, respectivamente, y de ambos sexos. Como la narración y el texto varían de un portador a otro en el proceso de trasmisión, he seleccionado una de las variantes que permita concretar, lo mejor posible, la anécdota principal y he otorgado un «título» operativo a cada uno según el tema fundamental, de modo que facilite identificarlos y agruparlos por la esencia de su contenido.

El impacto del turismo y la dolarización

Aunque la apertura al desarrollo intensivo del turismo internacional es un proceso que se inicia a mediados de la década de los 80, como medida necesaria para fomentar el ingreso acelerado de recursos financieros, y la despenalización a la tenencia de divisas extranjeras es otra estrategia derivada de la propia crisis a principios de los 90, en un ámbito más amplio como parte del saneamiento de las finanzas internas; los cuentos asocian reiteradamente un hecho con otro, debido a la situación inmediata, pues el turismo ha sido una de las vías directas y principales para el ingreso de divisas al país.4

En «Nuevos valores» (1a) se denuncia un proceso social que influye negativamente en la autoestima de los profesionales y contribuye al desvío de personas con alta calificación hacia actividades de servicios en el turismo que requieren una menor instrucción. Se evidencia un signo de las migraciones internas en el personaje del camarero, que, en esta versión, habla como un oriental,5 y en un segundo plano de interés aparece el tema de las «jineteras» (prostitutas), también vinculadas con las actividades turísticas. En el eje principal de la narración contrasta la ausencia del acceso a las divisas de determinados profesionales (en este caso un médico) con el fácil acceso de los trabajadores del turismo en tanto nuevo signo de desigualdad social. El «viejo delirio de grandeza» del personaje principal (Juan) es una frase clave para invertir los valores socio-ocupacionales, ya que prefiere identificarse como portero de un hotel, para no ser discriminado como ciudadano cubano, antes que revelar lo que es: «un afamado cirujano».

«El otro Hatuey» (1b) no es una simple preocupación por la calidad en la atención a los turistas; sino otro reflejo del deterioro de la autoestima, un acto de subordinación de la dignidad histórica nacional ante la irrupción del turismo internacional, un acto de xenofobia extrema, una inversión de los valores morales ante los monetarios. El hecho histórico inquisitorial de la quema del cacique Hatuey se transforma en un simple suicidio ante el dólar que ahora trae el turismo español.

El «Diálogo entre tiñosas» (1c) da continuidad a una vieja tradición popular en la que los animales son los protagonistas principales;6 pero en esta ocasión se asocia la dolarización con auras tiñosas de la Florida (extranjeras, posibles o potenciales turistas) que emigran a Cuba para comer carroña. Al encontrarse con las de la Isla y dialogar en diferentes lenguas; estas, predispuestas ante la presencia de la moneda dura, piensan que hasta para comer eso hay que pagar en divisas.

«La nueva vocación» (1d) recrea y actualiza un chiste de Pepito, el más conocido personaje de los cuentos populares, que aquí contrapone el oficio de «jinetera» (el de su hermana), que viene a ser la actividad más remunerada, al de otras ocupaciones conocidas, como la alternativa de subsistencia personal y familiar ante la crisis. Este cuento también ataca la autoestima y la dignidad personal de los que aspiran a otros trabajos socialmente útiles, pero mucho menos remunerados. En todos ellos se asocia el impacto del turismo y el acceso a las divisas.

1a. «Nuevos valores»

Juan había salido de su trabajo cansado y relativamente temprano, pues casi siempre llegaba tarde a la casa. Hoy, como no era un día común, prefirió ir a beber unos tragos al hotel Habana Libre ya que en definitiva le quedaba cerca y así mataba el tiempo antes de retornar al hogar.

Cuando atravesó el umbral del portentoso edificio de la esquina de 23 y L en El Vedado, que entonces pertenecía a la cadena hotelera Guitart, vio algunas mesas vacías al final del amplio lobby. Se sentó en la más cercana, algo alejado de las jóvenes adolescentes que coqueteaban a dúo con varios turistas extranjeros. Allí se mezclaba el zezeo madrileño con el acento romano y las risas juguetonas de las «jineteras» que aspira¬ban algún día a transformarse en señoras de sus respectivos esposos, ya fueran de la Península ibérica o itálica, daba igual.

Se acercó el camarero uniformado y le preguntó:

¿Desea bebel o comel aggo?

Con su inconfundible acento cubano hizo el pedido:

Dame un Havana Club doble a la roca.

El joven camarero le aclaró:

Mira chico, aquí to lo que se bende e’en dibisa.

Juan lo observó con cierta indiferencia y respondió categóricamente:

No te preocupes, yo soy portero del hotel Capri.

Masticó las últimas palabras cual signo de garantía, como si fuera un ganado título universitario.

El camarero suavizó el tono:

Bien, señol, enseguida se lo traigo.

Lo de señor le jodió un poco a Juan porque en su trabajo nadie lo trataba así; pero ya se iría acostumbrando. Bebió el primer trago más por sed que por placer, mientras contemplaba el ir y venir de turistas con sus habituales acompañantes. Pidió y bebió el segundo en pocos sorbos sin pensar que el almuerzo de hoy había estado demasiado flojo como para tragar ron a pulso sin algún compás de espera. El tercero le nubló la vista y no podía tenerse en pie. El mareo era tan grande que recostó su cabeza al borde de la mesa; pero fue peor porque todo le daba vueltas. El joven camarero trató de hablarle, pero como Juan no le respondió, solo atinó a tomarle el carné de identidad, leyó su dirección personal y llamó a un maletero para que solici¬tara un turistaxi.

Juan nunca supo cuándo fue llevado por el camarero y el taxista hasta la misma puerta de su casa. Al llegar, el chofer tocó a la puerta e inmediatamente abrió una mujer joven y esbelta.

¿Qué pasó? —exclamó asustada mientras identificaba a su Juan que estaba desplomado y con la boca semiabierta.

¿Uté conose a ete hombre? —preguntó el camarero.

Sí, es mi esposo —asintió a la vez que se arreglaba la bata de casa.

Entonces intervino el taxista:

Puej mire, se pasó de trago y no pagó. Junto con lo del taxi son 22 dólares.

Pero 22 dólares de dónde, si nosotros no tenemos divisas —insistió la mujer con los hombros encogidos y los brazos abiertos.

Si su marío e’poltero del Capri tiene que manejal belde pa’eso y mucho má —replicó algo airado el camarero.

La mujer miró con ternura a su esposo:

El pobre, siempre con su viejo delirio de grandeza; tienen que disculparlo pues él solo es un afamado cirujano del hospital Amejeiras.

1b. «El otro Hatuey»

El joven barman del nuevo hotel con prioridad para el turis¬mo español estaba advertido sobre la calidad con que debía desempeñar su trabajo. El gerente catalán había sido muy claro; si oía más quejas del servicio, iba a dejar sin empleo a los negligentes.

Un turista se acerca a la barra y pide:

Una zerveza.

El camarero puntualiza:

¿Nacional o extranjera?

Deme una de aquí, hombre, para probar la zerveza cubana.

¿Cuál desea Hatuey, Cristal o Bucanero?

Deme Hatuey, que eza no la conozco.

Mientras el turista prueba la Hatuey de 12 grados, observa el duro rostro del cacique y trata de saciar su curiosidad.

¿Y quién ez ezte Hatuey?, puez pareze indígena y aquí uztedez no tienen indígenaz ¿no?

El camarero tragó en seco, pensó en la horrible quema de Hatuey, en las víctimas de la Santa Inquisición, en las matanzas de indios y gentilmente respondió con una amplia sonrisa:

Bueno, ejte era un cacique de origen dominicano que vino a Cuba pa’avisar que ya los españoles se encontraban en la vecina ijla, pero como aquí no lo comprendieron se suicidó.

1c. «Diálogo entre tiñosas»

Con el boom del ecologismo hasta las auras tiñosas de la Florida pasan mucho trabajo para obtener carroña. Cierto día una de ellas le dice a otra:

Vámonos hasta Cuba, cuando pequeña yo iba y siempre conseguía algo.

Tras el prolongado aleteo observan desde lo alto un viejo caballo muerto que aún estaba intacto y se lanzan al festín. Mientras devoran las partes blandas del animal, otras dos tiñosas cubanas atraídas por el nauseabundo olor tratan de incorporarse a la comelata. Antes de dar el primer picotazo una de ellas saluda:

Buenos días.

Y las entretenidas visitantes le responden casi al unísono:

Good morning!

La otra, asustada, no se atreve a comer y sentencia:

Vámonos pal’carajo que hasta esto ya lo pusieron en dólares.

1d. «La nueva vocación»

La maestra estaba muy ocupada en la formación vocacional de sus alumnos y a modo de un primer tanteo preguntó:

A ver Lupita, ¿qué tú quisieras ser cuando grande?

Maestra, yo quisiera ser enfermera.

¿Y por qué?

Para atender a los enfermos y cuidarlos.

Y tú Juanito, ¿qué quisieras ser cuando crezcas?

Ingeniero, maestra.

¿Por qué?

Para fabricar puentes, ciudades y muchas cosas más.

Y tú, Pepito, ¿qué quisieras ser?

Maestra, yo quisiera tener mucho pelo; así por la cabeza, por las piernas, por los brazos.

Y eso, ¿por qué?

Pepito puso sus manos en forma de triángulo con la base hacia arriba y enfatizó.

Porque mi hermana es «jinetera» y con un poquito así mantiene a toda la familia.

La cuestión alimentaria de la población

No hay dudas de que uno de los mayores impactos negativos de la crisis ha sido el brusco deterioro alimentario de la población tras el desabastecimiento sistemático de los productos de primera necesidad y su relación con la dependencia de los países de Europa oriental, especialmente de la URSS. La posterior reapertura del mercado agropecuario y el aumento de los trabajadores por cuenta propia han representado vías para contrarrestar este efecto; pero el centro del problema global radica en la recuperación general de la economía interna y las nuevas perspectivas de desarrollo para el comercio exterior. Esta situación también ha sido reflejada por la tradición oral de diversas formas.

En «Las barbas en remojo» (2a) se vuelve al seno del aula de primaria y, tras la advertencia de la maestra sobre las características nutricionales de la jicotea, la irrupción de Pepito sirve nuevamente para alertar ante las potenciales medidas de mayor apretura alimentaria.7 El «Encuentro entre moscas» (2b) retoma el diálogo entre animales para oponer situaciones extremas no solo asociadas con el problema del hambre, sino como sutil intención comparativa de promover la emigración hacia los Estados Unidos y México.

El cuento «¿Era sed?» (2c) constituye un sarcasmo cruel de tipo antitético que opone el alto funcionario al maestro de primaria, la abundancia de uno a la escasez del otro; del «Período especial» como discurso, como el problema de los otros, al «Período especial» como vivencia sufrida, como problema propio. En el texto se evidencia la hipocresía del paternalismo y del igualitarismo, el dogmatismo justificativo de los problemas internos como si fueran externos y las contradicciones entre el ser, el decir y el hacer del funcionario, frente a la docilidad del maestro.

«El compromiso de la puerca» (2d), se asocia con el conjunto de funcionarios de diferentes niveles que han sido capaces de engañarse entre sí y al Jefe de Estado, con el objetivo de preservar sus cargos y sus cotas de poder en perjuicio de la población. Se emplea el típico lenguaje del funcionariado que argumenta lo inargumentable en beneficio propio. Al final de la narración se vuelve a resaltar la polarización turismo abastecido  población sin abastecer, en tanto signo de deterioro social.

Finalmente, el «Diálogo entre leones» (2e) contrasta la situación alimentaria deficiente e inadecuada con la racionalización de puestos de trabajo, el acceso a tipos de actividad por debajo de la calificación adquirida simbolizada en el león cubano que solo obtuvo plaza de mono.

2a. «Las barbas en remojo»

Julito estaba tan contento con su pequeña jicotea que se la introdujo en el bolsillo de la camisa del uniforme, tomó un pedazo de pan y se la llevó para la escuela.

La maestra comenzó la clase de zoología, mientras Julito disimuladamente cortaba trocitos de pan y se los daba de comer a la diminuta jicotea. A la tercera dosis la maestra lo ve y le dice:

¿Qué estás haciendo Julito?

Maestra, mi papá me regaló una jicoteíta y le estoy dando de comer.

Pero Julito, no le des mucha comida porque la habitúas mal, esos animales tienen una vida muy larga y pueden aguan-tar hasta cuarenta y cinco días sin comer.

De pronto, saltó Pepito de su asiento e imploró:

¡Por favor, maestra, no se lo diga a más nadie, porque si se enteran nos ponen carapachos a todos!

2b. «Encuentro entre moscas»

Tres moscas estaban casi heladas del frío europeo y decidie¬ron separarse e ir cada una para un país distinto. Una fue para los Estados Unidos de América, otra para México y la tercera para Cuba. Al cabo de un tiempo se volvieron a encontrar y narraron sus experiencias.

La primera dijo con desenfado:

Yo estuve en New York, me metí mucho en los McDonalds y entre hamburguesas, papas fritas y demás comida chatarra, miren como estoy, rozagante y obesa.

La segunda añadió revoleteando:

Yo visite Ciudad México y entre tacos, chiles y polución traté de sobrevivir y aquí me ven, viva pero con el culo ardiendo.

Al mirar a la tercera una de ellas dijo:

¿Y a ti que te pasó que estás tan arrugada y flaca?

Yo con este Período especial cada vez que me caía en un plato de sopa o en un cake en seguida me chupaban toda y luego me tiraban al piso o a la basura.

2c. ¿Era sed?

El alto funcionario se enteró que Paco, el maestro de prima¬ria, comentaba en el vecindario que estaba pasando hambre. Un buen día lo citó a su amplio despacho para conocer directamente sus razones; pero le dijo a su secretaria cuando entró el enjuto maestro:

Por favor, sírvele al compañero Francisco un vaso de agua.

Paco había venido caminando desde la casa, en pleno verano, y el sudor le corría por las pálidas sienes. Bebió toda el agua sin respirar.

El funcionario miró el estado físico del pobre Paco, cuyos pantalones le formaban múlti¬ples arrugas en torno al viejo cinto, y le ordenó de nuevo a la secretaria.

Tráele otro vaso de agua al compañero Francisco, que el calor no se le quita.

Los vasos eran grandes, como de medio litro cada uno y Paco disciplinadamente tragaba sin resollar. Solo se oían su tráquea y los motores casi silenciosos de los aires acondi¬cionados que congelaban la amplia oficina.

Así que andas diciendo por ahí que tienes hambre —le dijo el funcionario en tono de reproche.

Bueno, compañero, es que mi salario no alcanza con la brusca subida de los precios en el mercado negro, que es donde único se puede comprar.

Antes de responderle, ya la secretaria tenía listo otro vaso de agua y Paco lo bebió algo más pausado.

Estamos en Período especial y debemos estar preparados para resistir el bloqueo imperialista —aseguró convencido mientras la guayabera de color azul pálido soltaba un botón por la presión de su abultado vientre.

Paco bajó la cabeza y observó los cables de varios teléfonos que daban sombra a las brillantes botas negras del funciona-rio, importadas de Italia.

Pero no te vayas que te invito a almorzar —le dijo amablemente.

Los ojos de Paco brillaron y varios chorros de saliva co¬rrieron por su garganta como los canes del viejo Pavlov. En el exclusivo comedor y no obstante el apetitoso menú, Paco no pudo probar un bocado pues su estómago estaba a tope y su vejiga a punto de estallar. El funcionario se le acercó sonriente, le dio unas palmadi¬tas en el hombro y le dijo paternalmente:

Ves, tú nunca has tenido hambre, lo que tenías era sed.

2d. «El compromiso de la puerca»

Es habitual que cuando un Jefe de Estado viaja obsequie regalos a su anfitrión. En esta, como en otras ocasiones, la delegación que acompañaba al Presidente de China entregó, entre los diferentes regalos, una pequeña cerdita de algunas semanas de nacida. Era una sincera contribución al desarro¬llo genético de la masa porcina. Al anfitrión le causó admiración la belleza del ejemplar y comentó:

¡Quizá cuando tenga su primer parto logre hasta diez puerquitos!

Dio media vuelta y siguió conversando sobre otro tema.

Los que estaban escuchando lo asumieron como un compromiso, como una meta de la pequeña cuadrúpeda con la dirección de la Revolución. Inmediatamente la sometieron a un régimen especial en una de las granjas del Plan Porcino: dieta reforzada, chequeo veterinario permanente y óptimas condiciones climáticas e higiénicas.

A los pocos meses el animal tuvo sus primeros síntomas de celo y escogieron al mejor semental. La preñez también fue cuidada con esmero y el médico veterinario estuvo puntual en el momento del parto. Pero ante el asombro de los asis¬tentes, solo nacieron cinco cerditos.

El administrador de la granja pidió guardar el más absoluto silencio y en su informe al Director de la Empresa Porcina escribió que la puerca había tenido seis puerquitos.

Cuando el informe llegó al Director de la Empresa Porcina y este se enteró de que la puerca era nada menos que el regalo del Presidente de China dijo:

¡Qué va!, cuando le informe al Director de la Provincia le digo que fueron siete y que para el próximo parto tendremos los diez; le explico que por las condiciones climáticas, meteorológicas y las secuelas de los sabotajes imperialistas, pese a los ingentes esfuerzos de la puerca y del personal técnico solo se logró 70% del plan.

El Director de la Provincia cuando recibe el informe y tiene que elaborar otro para el asesor del Viceministro que atien¬de la producción ganadera, escribe que fueron ocho los cerditos nacidos debido a la inexperiencia de la madre en su condición de primeriza y de extranjera en proceso de adaptación al nuevo medio. El asesor del Viceministro al elaborar su habitual informe del trimestre le comunica al Viceministro que la puerca había tenido nueve cerditos, ya que un puerquito más o menos no iba a empañar el prestigio de su esfera de actividad y del cargo que desempeñaba.

El Viceministro, ante el inminente despacho con el Ministro señala que el estimado se cumplió con éxito, que la puerca había logrado sus diez puerquitos sin dificultad alguna, a pesar de ser primeriza y de estar en proceso de adaptación.

El Ministro, por su parte, con una visión global del asunto reflexionó mejor y en su informe da a conocer el sobrecum-plimiento del plan, ya que se habían obtenido once puerqui¬tos y los resultados, así como el esfuerzo de la puerca, del semental y demás trabajadores, se habían ido por encima de lo previsto.

Ante tal noticia, el Jefe de Estado se alegró y en una breve conversación con el Ministro apuntó:

Ya no me acordaba del regalo del Presidente de China, pero si eso fue así, desti¬nen cinco cerditos para el turismo y el resto para la población.

2e. «Diálogo de leones»

El encuentro internacional de circos estaba a punto de comen¬zar y detrás de la gran carpa los fieros leones enjaulados esperaban su turno para actuar. El carro enrejado de un león estadounidense fue colocado al lado del león que representaba al Circo Nacional de Cuba. Sin grandes rugidos y en un tono suave el león cubano le preguntó a su vecino:

¿Y tú de dónde eres?

Del equipo estadounidense.

Tienes un pelo muy parejo, ¿qué tú desayunas?

Carne —contestó con naturalidad.

¿Y qué almuerzas?

Carne.

Bueno, pero, ¿qué es lo que cenas?

Carne; siempre matan varios caballos para nosotros, ¿y por qué esas preguntas, qué tu desayunas?

Yo, plátanos —respondió el león cubano también con total naturalidad.

¡Plátanos! Yo no sabía de leones vegetarianos. ¿Y qué almuerzas?

Plátanos, generalmente maduros.

Bueno, pero, ¿qué cenas?

También plátanos, en abundancia.

¡Coño!, por eso es que se te está cayendo el pelo.

Mira, es que con el «Período especial» y la racionalización de puestos de trabajo, aunque soy león solo conseguí plaza de mono.

La opción emigratoria

La cuestión emigratoria ha sido una constante durante toda esta etapa. Si desde el siglo XIX hasta la primera mitad del XX Cuba fue un espacio receptor de diversas corrientes inmigratorias procedentes de América, Europa y Asia; desde 1962 hasta hoy el saldo migratorio externo ha sido constantemente negativo.8 Las emigraciones lícitas e ilícitas han tenido como principal país receptor a los Estados Unidos de América, donde en la actualidad residen, entre emigrantes y descendientes de primera generación, más de un millón de cubanos.9

En «Fauna hablante» (3a) nuevamente aparece el diálogo, pero no entre animales, sino entre potenciales emigrantes que logran disfrazarse de animales para alcanzar sus objetivos. La vía tampoco es la emigración legal, sino la opción ilícita, en tanto signo real, pues hasta octubre de 1994 las salidas y los intentos emigratorios ilegales conocidos fueron varias veces superiores a los legales.10

3a. «Fauna hablante»

Dos cubanos trataban de salir del país de manera ilícita pero aún no lo habían logrado. Cierto día uno de ellos se entera de que el Circo Nacional de Cuba va a realizar una gira internacional, se lo cuenta al amigo y deciden disfrazarse de grandes monos. El día de la partida penetran en una de las jaulas casi en el instante que el barco con los animales se encontraba listo para zarpar. Como era de noche, el color de los simios se confunde con la oscuridad y uno de los organizadores, que no los ve, decide meter en la jaula a uno de los leones que faltaba por embarcar. Cuando el león penetra dentro de las rejas, los «monos» inmediatamente se trepan a lo alto de la jaula y comienzan a gritar con espanto.

¡Cooooño! ¡sáquennos de aquí, sáquennos de aquiiií!…

De pronto, el león, también asustado les responde:

Cállense, porque si siguen gritando así nos van a descu¬brir a los tres.

El sociolismo

Quizá el principal enemigo interno de la opción socialista, en el sentido del desarrollo equitativo sostenible con justicia y plena participación social, es lo que sabiamente la población cubana ha denominado «sociolismo». Este término posee disímiles significaciones e implicaciones que se vinculan tanto con la denuncia a la utilización de los cargos públicos para beneficiar amistades y familiares (corrupción), como con el malestar por las dificultades cotidianas a las que tiene que enfrentarse la población en diversos servicios públicos, tanto por la existencia de funcionarios ineficientes en sus respectivos cargos, o no motivados ante el trabajo, como por la realización de trámites muy dilatados en la solución de cualquier problema (burocratismo). Al mismo tiempo la manifestación efectiva del «sociolismo» en detrimento del desarrollo sano del socialismo puede interpretarse como un tipo de patología social que refleja la contradicción entre el socialismo como aspiración prospectiva y el estatalismo omnipresente como práctica objetiva.

Tras el derrumbe del entonces denominado «socialismo real», en los países de Europa oriental, este es un tema que necesariamente se incorpora con múltiples lecturas al debate nacional: desde el también denominado, con razón, «marxismo dogmático o vulgar» apegado a la parte apologética de su versión soviética y su extrapolación acrítica a otras realidades, hasta el marxismo que parte de sus propias cualidades metodológicas y que se enriquece constantemente de las realidades histórico-culturales de cada sociedad particular.11 En este sentido, independientemente de sus interpretaciones, el cuento popular también es una crítica interna a eso que funciona y existe objetivamente en detrimento de lo que no funciona correctamente y pone en peligro diario la viabilidad del modelo.

«El fraude» (4a), si bien como cuento precede al «Período especial», en esta etapa se reactiva en la narración popular e incorpora nuevos elementos como la pérdida del valor del peso ante el dólar y el soborno de la esposa del Ministro a la profesora para asegurar la nota del hijo. El resto de la narración no pierde su esencia ni vigencia. Aunque la situación del conflicto es exagerada, como componente del sentido del humor, el amiguismo llena todo el ambiente hasta su desenlace en que se traba la posibilidad de solución por la falta de calificación del joven expulsado por fraude. Una vez más, la esencia del fraude no radica en lo hecho por el alumno, sino en lo que este le ha visto hacer a sus padres.12

En otro sentido, «Contra el burocratismo» (4b), también refleja una situación real, no por contradictoria menos compleja. La política laboral de pleno empleo, que tiene un profundo contenido de justicia social, entra en abierta contradicción con la productividad del trabajo mediante el uso de muchos más trabajadores que los mínimos necesarios para diversas actividades. La existencia de una burocracia que había crecido de manera vertiginosa13 obliga a racionalizar la fuerza laboral, pero a costa de dejar sin empleo a los que realmente producen.

4a. «El fraude»

Vladimir sabía perfectamente que no había estudiado lo suficiente como para aprobar el examen de matemáticas; pero no le importaba: él, de todos modos, iba a terminar el preuniversitario y se sentía seguro; su escuela es para los elegidos. El regalo que su mamá le hizo a la profesora le había costado solo cuarenta dólares y como el cambio estaba a cien pesos por un dólar, eso equivalía a casi un año de trabajo de la profe. Además, tenía todo cuadrado con Aurika, la filtro del aula que iba con él a fiestasquien se había escri¬to en sus muslos las principales fórmulas para las ecuaciones. Se las iba a enseñar en el momento oportuno.

El día del examen la profesora Matilde no vino porque estaba enferma y la dirección de la escuela envió a Conrado, un excelente profesor que daba clases a otros grupos. Como le tocó organizar el aula, Aurika se sentó demasiado lejos de Vladimir, quien se sintió desnudo y vacío; la noche anterior también había estado de fiesta hasta las tres de la mañana, cuando uno de los choferes de su papá, con la corres¬pondiente causa justificada, lo regresó a la beca.

Su amiga no le falló. Pacientemente, Aurika copió las fórmulas con una cali¬grafía poco potable, para no ser descubierta, la envolvió como un diminuto taco y en el menor descuido de Conrado lo lanzó a los pies de Vladimir.

De pronto el profesor se viró y vio el pequeño envoltorio de papel que no pudo ser ocultado bajo el pie derecho del alumno.

¿Usted qué tiene ahí, compañero?

Rápidamente se ade¬lantó y observó la lista de fórmulas. No lo dejó responder y dijo a Camilo, el responsable del grupo:

Ve a buscar un profesor que yo voy con este estudiante a la Dirección.

Vladimir estaba sereno pues sabía que aquello no iba a trascender. Sin embargo, como había una lucha abierta contra el fraude escolar de los alumnos, fue expulsado de la beca.

Su papá, el Ministro, se molestó ante la indisciplina del hijo. La única solución inmediata era ponerlo a trabajar. En su Ministerio no debía, casi todos los trabajadores conocían a Vladimir desde muy niño y aquello no se iba a ver de manera correcta.

Enseguida pensó en el Ministro-Presidente del Comité Estatal, su amigo fuerte, quien podía conseguirle algún puesto al muchacho. Su secretaria ejecutiva localizó al Ministro-Presidente y tras los saludos de rigor el atribulado padre fue al grano.

Mira, viejo, mi hijo mayor tuvo un problema en la beca, no ha podido concluir el preuniversita¬rio y necesito que le des trabajo.

No te preocupes por eso, yo debo nombrar en estos días los nuevos jefes de empresas y como hay que promover gente joven lo puedo poner al frente de una.

Piénsalo bien porque es un muchacho sin experiencia laboral, y esa es una tarea con muchas gestiones económicas.

Es más, como uno de los viceministros fue sustituido puedo nombrarlo en el cargo y así lo tengo cerca para un apoyo más directo.

Debes tener mucho cuidado, porque ese es un cargo de alta responsabilidad y debe ser aprobado por la máxima instancia del Gobierno.

Mira, voy a reestructurar mi consejo técnico asesor y lo puedo nombrar al frente o como secretario ejecutivo.

Yo pienso que debe iniciarse en una actividad más modesta para que vaya adquiriendo experiencias como dirigente y probar sus capacidades.

Pues entonces sí que se jodió, porque para todos los otros cargos necesita ser graduado universitario.

2b. «Contra el burocratismo»

El acto central por un nuevo aniversario iba a ser en la ciudad de Matanzas; los pobladores y las autoridades se habían preparado para que resultara todo un éxito. Durante las reuniones de coordinación uno de los asistentes propuso que fuera pintado el puente de Bacunayagua, el más alto de Cuba y que sirve de entrada a la provincia desde La Habana. La propuesta fue aprobada, se comunicaron con uno de los contingentes de la construcción y al otro día ya había un pintor con su brocha y su lata de pintura en plena faena.

Pero a los diez minutos de comenzar pasa un carro con uno de los coordinadores del acto central:

Compañero, ¿quién es usted?

Yo soy Pepe, del contingente de la construcción en Varadero y me mandaron a pintar el puente de Bacunayagua.

Pero esa es una tarea difícil y peligrosa. ¿Aquí no hay ningún jefe de la obra?

No, están trabajando en otro lado.

Dame el teléfono de tu trabajo que voy a enviar a alguien que responda por esta actividad.

Al poco tiempo apareció uno de los jefes de brigada y en todo momento acompañaba con la vista al pintor. Como a la media hora cruzó un carro con otro de los coordinadores, quien al ver a los individuos preguntó:

¿Ustedes quiénes son, compañeros?

Enseguida el jefe de brigada respondió:

Estamos en la tarea priorizada de pintar el puente de Bacunayagua para garantizar con éxito la actividad central.

El coordinador se alarmó y volvió a preguntar:

¿Pero ustedes dos solos, sin nadie que garantice el abas¬tecimiento de pintura, de comida y de agua?

No, todavía no tenemos a nadie designado para esa actividad.

Dame el teléfono del trabajo que voy a enviar a un responsable de abastecimiento.

Al poco tiempo llegó un responsable de abastecimiento con dos latas de pintura, un termo con agua y una cantina con alimentos. Mientras el pintor continuaba su trabajo, los otros le acompañaban con la vista y conversaban animadamente. Una hora más tarde se acercó otro vehículo cuyos ocupantes también estaban vinculados con el acto central. Al ver a los tres individuos en el puente uno de ellos les pregunta:

¿Qué hacen ustedes aquí?

Estamos pintando el puente de Bacunayagua en el marco de la actividad central.

¡Solo ustedes tres!, ¿sin alguien que atienda las necesidades del personal?

Bueno, es que esta tarea recién ha comenzado.

Dame el teléfono que voy a hacer gestiones para que les envíen un jefe de personal.

Como a la hora, ya el grupo estaba formado por el pintor, que sudaba según subía el sol, el jefe de brigada, el de abastecimiento y el de personal. Estos tres últimos ya habían calculado el tiempo de la importante tarea y consideraron la necesidad de que se reforzara con más personal de apoyo.

Sin embargo, otro carro que pasó, se detuvo y uno de sus ocupantes les llamó la atención:

¿Qué hacen ustedes cuatro aquí? Hacen falta más compañeros en otras actividades priorizadas.

Mire compañero, es que varios jefes ya han pasado por aquí y consideran que es necesario brindarle el máximo apoyo a esta tarea.

Sí, pero también es necesario racionalizar y eliminar las plantillas infladas que tiene el país. Todo esto atenta contra la productividad del trabajo y el exceso de personal. Para resolver este problema debemos tener ahora una reunión.

Los tres responsables se reunieron con el funcionario y al poco tiempo decidieron quitar al pintor.

Más allá de la risa ocasional

El primer grupo de cuentos versa sobre el «turismo extranjero» y la «dolarización»; tales situaciones son «tótem»,14 y por oposición, no se encuentran sus contrarios. En ninguno de dichos textos se habla del turismo nacional ni del peso cubano; no por considerarlas expresiones «tabú», sino por su falta de significación en este contexto narrativo. De esas dos situaciones «tótem» o principales se deriva un conjunto de categorías que en la realidad objetiva se infieren del impacto del turismo extranjero y la dolarización, aunque no necesariamente son una simple consecuencia de estos.

En suma, algunas categorías poseen una presencia reiterativa, como el deterioro de los valores morales y laborales (1a, 1d), el deterioro de la autoestima personal (1a, 1c), y la prostitución (1a, 1d), que sí constituye un término «tabú», el cual en la narración se sustituye por el sinónimo eufemístico de «jinetera». En el primer cuento (1a) es una alusión secundaria y en el cuarto (1d), el centro de la anécdota.

Otras categorías solo aparecen en una ocasión y también se derivan del tema principal: la migración interna y la deficiencia alimentaria (1a), el deterioro de la identidad histórica y la xenofobia (1b), así como el prejuicio ante lo extraño (1c).

El segundo conjunto de cuentos gira en torno al deterioro alimentario, que funciona como situación «tótem». En esta ocasión su contrario, la abundancia alimentaria, funciona claramente como «tabú» en todas las narraciones: 2a (no darle mucha comida a la jicotea), 2b (el acceso a alimentos en los Estados Unidos y México, como oposición a Cuba), 2c (el apetitoso menú en el comedor del alto funcionario, como oposición al hambre del maestro), 2e (la distribución priorizada de alimentos al turismo, como oposición a lo asignado a la población), y 2d (la dieta cárnica habitual del león estadounidense, en oposición a la del cubano). Se establece así una antítesis entre lo denunciado y lo deseado.

De la situación «tótem» también se derivan otros términos reiterativos, como la mutación biológica: 2a (posibles personas con carapachos de jicotea) y 2e (el león cubano vegetariano), el deterioro físico: 2b (la mosca arrugada) y 2c (el maestro pálido y flaco), y el discurso oficial justificativo: 2c (la culpa es del imperialismo) y 2d (el plan hay que cumplirlo aunque no se corresponda con la producción real).

Otras situaciones aparecen una vez y en cada cuento se relacionan con el tema central, como la sutil sugerencia emigratoria (2b), el paternalismo hipócrita (2d), el engaño fraudulento (2d) y la reducción de puestos de trabajo (2e).

El tercer tema, que solo incluye un cuento, se centra en la emigración ilegal y en la acción para lograrla mediante la transformación de los personajes en animales. En este texto se reitera la máxima maquiavélica de que «el fin justifica los medios», pero en un ambiente humorístico.

El cuarto y último tema se refiere a la oposición discurso oficial versus realidad objetiva; es decir, revela la contradicción entre el modo de interpretar la realidad y la propia realidad. La única categoría que se reitera en ambos cuentos es el amiguismo (también calificable de «familiarismo») como sinónimo popular de «sociolismo», que, a su vez, genera un conjunto de situaciones calificables de inmorales como el fraude escolar, el soborno y el uso inadecuado del poder. Asimismo, se destaca la oposición entre honradez y corrupción (4a). En ese mismo sentido, en el otro cuento (4b) se observan hechos como el burocratismo, la plantilla inflada, y la racionalización injusta, que se sintetizan en la oposición jefes versus obrero. Todo esto refleja ese mal mayor que el grueso de la población logra distinguir del proyecto social global como aspiración perfectible y como realidad en construcción.

El proceso de trasmisión de estos y otros cuentos populares, que critican los defectos sociales, económicos y políticos, puede ser interpretado en un primer nivel de lectura como «agente del diversionismo ideológico», en tanto los relatos muestran situaciones negativas, en ocasiones dramáticas, alejadas de la habitual lectura apologética y consignataria del modelo social.

Sin embargo, una evaluación de sus tomas de posición y sus valores arroja precisamente otra lectura contraria a la tradicional intención censurante, propia de este tipo de cuento desde su origen histórico. En relación con sus tomas de posición, desaprueban lo defectuoso en tanto lo muestran para someterlo a crítica, descarnan lo negativo para que pueda ser conocido y denunciado, sacan a la luz el pesimismo y nos advierten del peligro real que implica la pérdida de la autoestima. En fin, nos convocan a la reflexión profunda y crítica sin perder el aliento espiritual de la risa.

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2 comentarios en “El Período especial y algunos cuentos de humor

  1. Un juez recibe a varias personas en un juicio y le pregunta a una bella joven con bello trasero que de inmediato le contesta al juez:
    _ Es que este fresco -dice señalando a un miliciano con uniforme muy maltrecho y golpeado – me tocó.
    _ ¿Y ud por qué le pegó al ciudadano?
    _ Porque yo soy el marido de la mucahacha.
    _ ¿Y Ud, por qué le pegó?
    _ Porque yo soy el padre de ella.
    _ ¿Y ud señora?
    _ Porque yo soy la mamá de ella.
    _ ¿Y Ud Sr.por qué le pegó al miliciano?- Le pregunta a un hombre nervioso que estaba allí.
    _ La verdad es ….que…. yo creí que se había caído Fidel.

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