Súper Habana

Habana

Lujo y ruinas en mi Habana

Alberto Manuel León Pacheco

Lo primero que vi cuando llegue a la Habana fueron patrullas de policía. Eran pasadas las cinco de la madrugada y vi pasar frente a mí una cada 15 minutos. Nunca había visto tantos policías juntos en mi corta vida.

Lo que más había oído de nuestra capital me indicaba que la Habana Vieja era una visita obligada. En realidad no es solo un municipio, toda la Habana esta vieja. Cientos de edificios están destruidos y muchos esperan pacientemente por su turno para derrumbarse. Si no los convierten en Hoteles, dudo que Eusebio Leal pueda rescatarlos.

Junto a las lujosas construcciones antiguas conviven ruinas y basura. Por suerte, o por desgracia, también vi muchas calles y construcciones reparándose o modificándose. Digo por desgracia, pues hay muchas calles interrumpidas por estas labores y así te topas en pleno Obispo, Plaza Vieja o Mercaderes con molestos y peligrosos hoyos, muchas veces mal señalados, en las esquinas y aceras.

De modo que en la Habana coexisten los grandes edificios, hoteles, mansiones y obras ingenieras que la hacen sobresalir entre las provincias (y que ostenta al ser nuestra ciudad principal) junto con cuarterías, apartamentos y casas destruidas o casi derrumbadas. Como diría mi madre: una mezcla de alegría y dolor.

Que decir del “miedo” que infunden los comentarios e historias a mi contadas por familiares y amigos sobre asaltos, arrebatos de prendas en plena calle, carteristas y otros “elementos” característicos de la urbe: no salgas de noche, lleva la billetera en el bolsillo delantero, no te acerques a nadie, revisa los billetes, no compres nada por ahí etc.

Con esos humos, pero sin predisposición, salí a conocer: La rampa, Malecón, Plaza de la Revolución, Habana Vieja, Cerro, Centro Habana y otros. La experiencia es provechosa. La gran diversidad de personas de diferentes lugares que te puedes encontrar es impresionante: camagüeyanos, santiagueros, argentinos, franceses, tuneros y demás personas de todos los “tamaños y colores”.

La Habana es, de todas las provincias, la que tiene en su interior un gran coctel de personalidades y tendencias. Eso hace que una visita a la urbe no te sea indiferente. Caminar por sus calles y ver la diversidad en su arquitectura y su rica historia es una tarea obligada de cada cubano igual que ir al Cobre a ver la Virgen.

Lo más llamativo que tuvo para mí el viaje a la capital fue lo cara que es la vida. En una isla donde se piensa en pesos cubanos (como en mi provincia Camagüey) allá se piensa en CUC o dólares. Todo se consigue con tener dólares: una buena asistencia médica, tramites y papeles en pocos días, cola de langosta, carne de vaca, viajes al extranjero, mujeres y hasta una pistola.

Cuando en provincias decimos esto cuesta dos pesos nos referimos a la moneda nacional, pero allá no, un peso es un CUC y esto ha provocado más de un malentendido. Es una ciudad donde todo se vende y se compra. Con otras palabras es una ciudad capitalista dentro de un país socialista.

Un poco tarde para conocer La Habana puesto que a mis 23 años ya era hora de haberla visitado. Confieso que esperaba más de ella. Pensaba en una ciudad bella y me encontré con (lo repito y no es matraca mía) más ruinas y escombros que bellezas.

Lo que si me complace es la gran vida nocturna que la hizo famosa y que mantiene como su principal atributo y encanto para los visitantes. A diario se suceden conciertos, exposiciones, ferias, festivales, eventos y las actividades son tan variadas que hay para todos.

La noche hace que hasta las ruinas se vean bonitas y te regalan una bella imagen de luces y cabarets.

Grandes hombres y mujeres de nuestra historia y cultura, así como extranjeros que pasaron por San Cristóbal de la Habana la elogiaron hasta la saciedad, así que yo, un aprendiz de todo aún, no voy a contradecirlos. Esta Habana nuestra es una mezcla de lo mejor y lo peor de nuestra isla de eso no le tenga la menor duda. Visitarla es la mejor manera de entenderlo.

Anuncios

5 comentarios en “Súper Habana

  1. Alberto me parece un buen trabajo, bien escrito, pero difiero contigo en algunos puntos de vistas. Yo tampoco he ido mucho a la Habana, y también la conocí tardíamente con 21 años, ahora tengo 24. Después de la primera vez he ido unas cinco veces más pero nunca por más de una semana y confieso algo: no me gustaría vivir en La Habana, no por nada malo, sino porque no veo que sea la ciudad para mí.
    En lo que difiero es en la manera que te refieres a las cosas malas que tiene esa ciudad y el sentido pesimista en que lo dices, como si quisieras escarbar en la herida de algo. Siempre he sido enemigo de los defensores a ultranza de La Habana como la “capital de todos los cubanos” y que por eso los habaneros son mejor que nadie. No, eso no lo comparto, más bien lo detesto. Pero La habana, por ser la ciudad más desarrollada de Cuba, donde más gente vive, es a la que le toca sufrir más las cosas y por supuesto la que más cerca tiene lo bueno que hay en Cuba.
    Hay un párrafo en que hablas de “carteristas, asaltos, arrebatos de prendas y otros elementos característicos de la urbe”, realmente no veo como eso pueda ser exclusivo de La Habana, porque en todas las demás ciudades cubanas en que he estado he visto lo mismo, y que conste que ha sido en casi todas las capìtales provinciales. Además, las veces que he ido a La Habana no me he topado ningún mal ambiente. Es cierto, que no he ido a los barrios más marginales, pero en la parte turística, la que todos visitan: Habana Vieja, Vedado, Miramar, no vi nada de eso. Que hay gente cayéndole detrás a los extranjeros, en toda Cuba pasa, que las cosas son caras, es igual…. El habanero, o más bien el que vive en La Habana, porque no todos son habaneros, es un cubano igual que lucha por vivir mejor, y se adapta al medio donde vive. Por supuesto que se tiene que vivir mejor y tener mayor nivel adquisitivo, porque allá es donde más comercio y gente hay. Es una cosa que “se cae de la mata”.
    Ya te digo, es lo mismo que pasa en toda Cuba, pero en la capital las cosas suceden primero, y en mayor medida. Pasa así desde la época colonial, en que las cosas pasaban y meses o años más tarde llegaban a las provincias. Y así puedo seguir hablándote de mis impresiones, que son muchas y pueden ser muy diferentes a las tuyas, solo que no me gustó el enfoque pesismista del trabajo, te recomiendo que antes de escribir algo así sobre otra cosa te documentes más e invesigues, o mejor no te crees faltas expextativas de las cosas. es todos, saludos SúperCuba…

    Me gusta

  2. Jajajajajajaja!! ahi guajiro y tu nunca habias ido ni a la Habana? No digo yo si vas a defender la revolucion. Disculpa la sinceridad pero tu ingenuidad es entre comica y desesperante.
    Dejame decirte algo, claro que es la primera experiencia y nunca lograras percibir del todo ese encanto mistico que tiene la Habana. La Habana es una ciudad triste y hermosa con ese toque de nostalgia y romance que no se encuentra en muchas ciudades del mundo. Entre otras cosas porque como tu mismo dices es una mezcla de grandiosiada y destruccion muy peculiar de la Habana. Es lugubre por la falta de iluminacion pero al mismo tiempo es intima y tranquila. La Habana es la Cenicienta de todas las capitales. Tiene todo lo que le hace falta para ser una de las ciudades mas hermosas del mundo. La Habana tiene de todo y no tiene nada. Tiene la cara tiznada y el corazon roto, tiene ilusiones y tiene suenos pero le falta vida, le falta la libertad.

    Me gusta

Deja tu opinión y participa en el intercambio de ideas.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s