Cuadrus Máximus

jefes cubanosPor Raúl Alejandro del Pino Salfrán

La reunión debía comenzar a las 4 en punto. Ya todo el mundo estaba allí, sin embargo, la gente se miraba y preguntaba entre ellos: ¿a quién esperamos? Luego de  26 minutos el presidente hizo una seña para que todos entraran y se sentaran, instantes después se incorporó acompañado de otra persona que se acomodó junto a él.

La primera impresión fue de algún cuadro del nivel superior. Su vestimenta así lo hacía sospechar: pantalón de mezclilla y camisa de cuadros color escarlata, puesta por dentro y abotonada hasta el mismísimo cuello. Más tarde, luego de verlo salir apresurado a responder una llamada del celular que traía cuidadosamente situado en un costado del cinto, las dudas se disiparon: en el salón de reuniones se encontraba un espécimen de Cuadrus Máximus.

El Consejo comenzó y la gente poco a poco fue olvidando al personaje, quien por su parte escuchaba con suma atención y tomaba notas de cuanta intervención se realizaba. De vez en cuando, arqueaba las cejas y miraba fijamente a los ojos a quien dijera algo “comprometedor”.

Pasada media hora un estudiante se paró y dijo que durante el almuerzo, más que comer, los muchachos parecían emprender una carrera con obstáculos por la cantidad de cosas que había que sacarle al arroz. Sin más ni más, el distinguido visitante se exaltó, puso una cara como si lo hubiesen cartereado en plena guagua, tomó por el brazo al presidente y pidió la palabra.

De repente el murmullo de las esquinas terminó y se hizo silencio absoluto; todos levantaron la vista para escuchar al invitado. Se puso de pie, por unos instantes se pudo apreciar una vena latiéndole en plena frente, se alisó la vestimenta, repasó con la mirada al auditorio, suspiró por un segundo y preguntó: “¿Saben ustedes cuál es la situación en Siria?”

Todos se miraron estupefactos y movieron la cabeza con incertidumbre, las caras de “¿y ahora a qué viene esto?” se multiplicaron, no obstante, lo único que se escuchó durante las próximas dos horas fue una disertación sobre la realidad del Medio Oriente y el impacto en la economía nacional. Al final, el Consejo dela FEUse convirtió en una clase de política mundial y la conclusión fue que la “churre” en el arroz era un “mal” necesario.

Como el presidente era sensato, una vez concluida la “instructiva” charla, dio algunas orientaciones y dejó claro que mandaría el resto de las cosas por el correo electrónico. Así daba por terminada la reunión. Por suerte ya había llegado la merienda que, aunque en otras ocasiones hubiera sido tema de indignación, esa tarde vino como anillo al dedo: medio vaso desechable de café acompañado de un apetitoso ke-ke. “Para levantar los ánimos”, dijo medio sonriente, medio apenado.

Mientras el invitado se quedó anotando algo en su agenda (quizás estaba resumiendo su intervención para escribirla en el informe), los muchachos se marcharon poco a poco hasta la parada a ver si la última 24 no había pasado. Casi una hora después apenas había claridad y algunos comenzaban a cuestionar la “buena salud” de los familiares del compañero.

De repente las luces de un automóvil se divisaron en la garita de la universidad. La esperanza retornó a los rostros cansados al ver que se dirigían hacia al grupo y enseguida los brazos para “hacer botella” se apilaron en torno a la carretera. Cuando el vehículo se acercó, el reflejo plateado de la marca Hyundai Accent impactó en la vista de todos y, como si la desesperación fuera la señal de arrancada en una carrera, el auto tripulado solo por el chofer aceleró hasta perderse en la penumbra de la circunvalación.

A duras penas se pudo divisar quien era el conductor, solo lo delataba una camisa de cuadros color escarlata y en el parabrisas trasero una calcomanía de un anaranjado fosforescente que decía: FIN ALA GUERRA DE SIRIA.

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6 comentarios en “Cuadrus Máximus

  1. cuantos jefes hacen esperar, son tantos que casi no hay números para contarlos, hay que seguir escribiendo sobre elles para que cambien. Un articulo como este hace falta cada dia

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  2. Esos son los dirigentes socialistas, los que son comunistas hasta el dia que le pisan el cayo y de ahí se convierten en más gusanos que los de la Fundación Cubano Americana, den reewing al KCT y reproduzcan el video de los dirigentes cubanos nuevamente y verán cuántos han quedado en el camino y cuántos siguen siendo revolucionarios jejejejejeje. falsantes

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  3. Oye, Raulo, te la comiste hermano jajajajaja he gozado, como hacemos los cubanos con nuestras realidades más crudas, que las aderezamos con risa pa que no se nos atasquen en el pecho. Veo que de una forma subliminal el Albert te está embullando a bloguear, así que cuando acabe la tesis, te metes en esto, que mientras más seamos, siempre mejor. Y ya tú sabes, pa lante el tren, que guerras va a haber siempre… en Libia y acá.

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  4. Buen articulo me gusto mucho no muy lejos de la realidad, a esos dirigentes tienes que comprender-los cuando entran a las universidades lo hacen con miedo, y le es más fácil esos argumentos mánidos

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  5. Buenonada mas que decir que esto esta buenisimo, casi que pasa a diario en todas las reuniones de las FEU, valla k se ha vuelto una rutina que los “jefes” paren una conversacion importante para hablar sobre la “Situacion en el Medio Oriente”, si me hago entender!

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