La epidemia de los anónimos

Super Cuba llega a su primer año con la alegría de tener amigos y lectores frecuentes, esos que con independencia de criterios saben exponer sus opiniones. También existen otros lectores que no se comportan así y caen en ofensas y especulaciones, pero hay que correr el riesgo.

Sinceramente tengo que admitir que a veces he sido un poco absoluto en mis afirmaciones y no es bueno. Tal vez me he dejado llevar por algunos comentarios hostiles a mi persona. Pero estoy seguro de que no pasará más y en esto si puedo ser absoluto.

También espero poder publicar con más frecuencia y de responder a los comentarios siempre y cuando mi condición de estudiante me lo permita.Gracias a todos por participar. Este post es de un colega de la carrera. Espero que el debate sea unaen regalo para celebrar este primer año. 

Esta no es la opción. Conversar de frente o plantear las diferencias en los lugares establecidos constituye una muestra de respeto hacia los compañeros de trabajo.

Alexei Nápoles González

Desde hace varios años un virus letal gana fuerza y espacio en Cuba: las sucias denuncias anónimas. Así, todos conocemos que no son “Lindoro”, ni el pobre Maraca, los únicos que a diario resultan atacados por esos papelitos, redactados desde la posición más cobarde y vengativa que pueda adoptar un ser humano.

Es cierto, todavía soy estudiante, pero no hay que ser trabajador para percatarnos de que algo funciona mal en las instituciones estatales, cuando estas se rigen a veces por las denuncias aparecidas en los anónimos, siempre oscuros y con falta de transparencia aunque sean escritos en las hojas más blancas que existan en la galaxia.

Lo digo y lo repito y no es matraca mía”: en Cuba se le da crédito a los anónimos. Sin embargo, más lamentable aún es que los mismos personajes que alientan esos actos tienen conciencia de que no son correctos y padecen de una deformación de sus valores morales.

Desde niños nos enseñan a que no debemos permitir las malas acciones y que si en cierto momento descubrimos algún acto ilícito, que afecte cualquier sector económico de la Mayor de las Antillas, es necesario denunciarlo para evitar daños mayores.

Los anónimos, sin dudas, no clasifican como la mejor vía para ganar la batalla contra la corrupción, a pesar de que para mucha gente constituye el camino más fácil. Entonces, si eso sucede así ¿de qué sirven las reuniones, que incluyen el análisis del funcionamiento de un determinado centro de trabajo y la evaluación del comportamiento del material humano?

En mi opinión, esas reuniones no solo tienen el fin de aplaudir el sobrecumplimiento de los planes de producción. En ellas, un punto importantísimo y muy serio debe ser el diálogo referido a las dificultades, porque cuando todo anda bien, las espinas pinchan superficialmente y quizás no sentimos dolor, sin embargo, con el tiempo, las heridas alcanzan una profundidad tan grande que cuesta mucho cerrarlas.

No niego que ciertas denuncias anónimas hayan desentrañado alguna situación en concreto, pero, y cuando no se comprueba la falsedad de una acusación ¿quién paga los platos rotos, los dolores de cabeza y la subida de la presión arterial?

Como la crítica, la valentía para solucionar honestamente y con claridad construye, y hasta sana conflictos laborales. Todo lo contrario del actuar basado en anónimos, el cual corrompe y enferma crónicamente el alma de los que son influenciados por ellos.

¿Qué vacuna, suero o tratamiento médico hay que aplicar para destruir los efectos de este temible virus? En parte, los familiares y los educadores tienen la misión de que las personas, en especial los mas jóvenes, diferencien entre lo bien y lo mal hecho. La cuestión no es educarlos impasibles ante los errores, sino ofrecerles las herramientas necesarias para que los enfrenten con dignidad, firmeza y sin doblez.

La Cuba de hoy, necesita de unas relaciones entre los ciudadanos, fundadas en la transparencia, para construir el presente y el futuro libres de la desconfianza y de la cobardía para señalar las ilegalidades. Edificar una sociedad donde continúe reinando la justicia lleva consigo quitarle valor a las denuncias anónimas.

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9 comentarios en “La epidemia de los anónimos

  1. El anonimo como tal es en parte un simbolo de cobardia, pero quien le dio valides a los anonimos y porque?, en que momento historico estamos viviendo?, en que sociedad, acaso en la misma en que todos eramos iguales? hace un tiempito los problemas se resolvian debatiendolos a cara
    limpia sin perjuicio con la confianza de tus companeros, hoy ya ni siquiera se dice companero,
    siempre hay alguien que necesita tu puesto de trabajo o hay algun director o administrador que le conviene mas a otra persona y que no se diga que todo es por idoniedad, Cuantos dirigentes de
    toda indole a diferentes ecalas son corruptos se aprovechan de sus cargos y son apoyados por
    otros que son tambien beneficiados para cumplir con sus objetivos a veces hacen cadenas empresariales. de verdad que no conoces a ninguno? que sera de un pobre trabajador padre de familia que se enfrente a eso? entonces aunque no los apruebo porque no es mi principio, a luz esta porque son necesarios para muchos, y que pena si a quien los envian no son personas suficientemente honestas o no utilizan personas suficientemente limpias para esclareserlos muchos de los problemas se quedan alli.

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  2. Acá en BRASIL, que es una sociedad “capitalista” – en contexto radicalmente distinto del cubano – por el contrario, las denuncias “anónimas” se hacen por teléfono y por la Internet, como medio de garantizar la “privacidad” – seguridad personal del denunciante – contra retaliaciones futuras potencialmente probables. No es necesario ser “pública” para generar credibilidad porque lo que importa DECISIVAMENTE es si puede ser confirmada en una investigación posterior seria y competente . Si no se confirma el facto ,entonces el denunciante se desqualifica moralmente, pero esto solo se verifica posteriormente. ESTO FACULTA al “denunciado” tomar medidas judiciales de reparación en el ámbito criminal e civil ( “$” ) . En más de 90% de los casos, las denuncias “anónimas” son el ÚNICO medio que tiene el denunciante de posibilitar aclararse una irregularidad sin riesgos para él , lo que es BUENO, por supuesto ! Yo mismo ya hizo varias, que NO hubiera hecho si tuvieran que ser “públicas” , porque mi seguridad personal no podría ser garantizada por nadie …

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  3. Me gusta el artículo. Muy concreto. Lo peor no es el anónimo en sí, lo detestable es que hayan personas y hasta instituciones que le den crédito. Bueno, y felicidades a Super Cuba por este primer año.

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  4. Muy mala costumbre esta de los anonimos, los veo en todos lados……son como fantasmas…..ya hasta aca en la internet te tropiezas con que tienes que dialogar con nombres falsos y anonimos. A los que se refiere Alexei se les podria combatir educando a las personas y enseñandoles el valor que tiene decir lo que se piensa y lo que no te gusta, frente a todos y sin temor a lo que crean los demas. Al fin y al cabo nada justifica ser deshonesto y ladron. Es mi opinion…..saludos.

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  5. Mira Alberto todos coincidimos en que los anonimos son resultados del miedo, pero miedo a que???
    En la Cuba de hoy los miedos son disimiles como resultados de una sociedad donde todos tienen algo que temer y donde casi todo es ilegal y la represalia esta a la orden del dia. Es ademas una expresion de la decadencia moral porque si es repulsivo, como decia un anterior comentarista, y lo es quiere decir que a la gente le importa un comino sentirse mal consigo misma. Pero como un ciudadano con una antena parabolica va a denunciar al que vende cigarros al menudeo? Como la secreteraria a va a denunciar a su jefe que se roba la gasolina si ella misma se esta acostando con el cocinero que a su vez se lleva buena cantidad de productos para venderlos en su cuadra?. Lo moral de la ilegalidad, la justificacion de lo mal hecho se ha convertido en el factor que une a los cubanos en la lucha diaria por la subsistencia. Es tambien una forma subliminar de rebeldia, porque esa actividad delictiva diaria, a mayor o menor escala, esta organizada en redes de colaboracion expontaneas como se organiza la resistencia armada encubierta. Aqui no como todo es del gobierno, quien se le esta robando sino al gobierno?? Porque eso de que todo es del pueblo, muy poca gente aun se lo cree, entonces esa actividad de supervivencia se convierte en un acto menos condenado y hasta tolerado socialmente contra el gobierno. Mejor tolerado que la disidencia o discrepar politicamente porque en este caso el gobierno mismo ha estimulado la denucia. A nivel social el que delate es chivaton y como si no vendes , compras(receptacion), o no estas de acuerdo con el gobierno(disidente o mercenario) la gente no tiene mas remedio que defenderse con el anonimato. Es deplorable como fenomeno pero comprensible a la vez, dificil de combatir en las circunstancias actuales, tal ves resultaria costoso seguir todas las pistas en los anonimos pero ese un precio que se tendra que pagar por mucho tiempo mientras se recupera la moral social y se crean instituciones que se ganen el prestigio y el respeto del pueblo.

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  6. Las denuncias anónimas siempre están por la mitad… una persona cree que debe hacer algo correcto, pero no se atreve a asumir la responsabilidad de ser quien haga un cambio en cualquier tema o circunstancia. O está el contrario, que aprovechando el anonimato, hace lo que le place. En ambos casos trae daño a la sociedad. Por eso es que es muy importante que inspiremos lo más que se pueda a los demás, enseñarles la forma correcta de expresarse, de brindarles espacios para que compartan sus ideas y no haya necesidad de hacer uso del anonimato.

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  7. Los anónimos hacen perder mucho tiempo, se los encargan a una comisión y desde los tiempos de Roma se sabe eso: cuando se desea aplazar indefinidamente un asunto se le encarga a una comisión. Aun si denuncian un hecho real y se esconden en el anonimato por miedo, no es una buena táctica, el anónimo de por sí, genera repulsión. Hay que tener valor de decir las cosas de frente.

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