Mi Camagüey colonial.

Ingrid Castellanos Morell 

Casa Camagüeyana de la época colonial

Un acercamiento a esta antigua ciudad permite al foráneo percibir el porqué del orgullo de sus habitantes por Camagüey. Esta mágica ciudad tiene de todo. Su arquitectura, su gente y su cultura es particular en la isla.

Cuando analizamos los valores arquitectónicos de Camagüey, antiguamente Villa Santa María del Puerto del Príncipe, es indudable las razones por las que fue declarada la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Entre los pedestales de esta distinción se encuentran el gran número de viviendas conservadas del siglo XVIII, XIX Y XX.

Los primeros asentamientos en el Caribe tenían, como el Camagüey hoy, un trazado irregular que influyó a la hora de construir las viviendas. Las calles estrechas y enrevesadas exigían que la casa camagüeyana adoptara características diferentes al resto del país.

Vean el trazado de las calles del área declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO

En el Camagüey del siglo XXI confluyen estilos heredados de la colonia y de la neo colonia. Las viviendas camagüeyanas han vivido durante años armoniosamente una al lado de la otra, como un concierto de corrientes arquitectónicas. De fachada sobria y de perfil bajo contienen gran influencia de Andalucía.

Cuando caminamos por Camagüey llama la atención la sencillez de las fachadas que son resguardadas por los aleros tornapuntas, únicos en su tipo y no tienen antecedente ni en la Península Ibérica ni en América.

Destaca en la casa colonial camagüeyana el alero tornapunta.

Otro elemento interesante son las pilastras corridas y truncadas que remozan las entradas principales de las casas.

Las pilastras truncadas solo se encuentran en Camagüey y se dice que son una alternativa a la estrechez de las aceras para de esta manera no interrumpir el paso.

Desde arriba la ciudad parece un cuadro del pintor René Portocarrerro. La diversidad de colores y texturas asalta el paladar visual que descubre una ciudad de tradiciones tan antiguas como su arquitectura.

Los tejados a varias aguas, en los infinitos matices del rojo, definen el paisaje.

Aunque desde la calle pudiera parecer que Camagüey es una ciudad sin árboles, desde arriba es fácil apreciar el verde que vive en el corazón de cada cuadra en los patios con árboles mayormente frutales.

La casa camagüeyana es una casa sincera, no esconde ningún secreto, casi nunca tiene portal o jardín. Ya en el interior se conjura la magia del barro y la madera. La humedad y la frescura de los hogares coloniales se deben en parte a los patios interiores que le aportan claridad y ventilación natural a las habitaciones. Los hay de forma diversas: en diseños de U,C y L son los más comunes, rodeados de galerías sobre puntales de madera o columnas muy simples.

Los tinajones fueron comunes en el antiguo Santa María del puerto del Príncipe

Aunque cada vez disminuyen su número, todavía quedan muchos patios camagüeyanos que conservan la particularidad que los autentifica y los diferencia con otros lugares de la isla: los tinajones.

Estas inmensas vasijas de barro fueron en un tiempo la única forma de almacenar agua potable en un territorio de difícil situación hídrica. En una época llegaron a ser tan comunes que le valió a Camagüey el título de Ciudad de los Tinajones.

En el interior de las casa sobresalen los techos de madera con mayor o menor grado de elaboración con una marcada influencia mudéjar.

A las habitaciones se accede a través de elaborados arcos trilobulados, mixtilobulados, de medio punto, carpaneles y mixtilíneos, estos últimos de gran elegancia debido a sus esbeltas y proporcionadas dimensiones y por la complejidad de su elaboración.

De madera y barro está hecha la ciudad de Camagüey. Debido a que la zona en aquellos tiempos era poseedora de grandes riquezas forestales y de una excelente tierra para hacer ladrillos, tejas y losas.

En la etapa colonial hubo un gran desarrollo de la carpintería y la ebanistería, de esos años hemos heredado excelentes joyas de madera, as ventanas voladas, los balaustres torneados con guardapolvos, las puertas de tipo española lo demuestran.

Varios estilos conviven en nuestro Camagüey: Barroco, Ecléctico, Art Deco y Modernismo. Aunque la casa principeña es modesta se pueden apreciar múltiples elementos decorativos: copones, guirnaldas, ménsulas, mascarones, motivos geométricos o florales. También existen pinturas murales desde la colonia para la decoración de interiores a manera de cenefas.

Orgullo para los habitantes de Camagüey son sus añejas calles y palzas

El arraigo del camagüeyano a sus tradiciones lo demuestran las casas que se mantienen hasta el día de hoy con sus valores arquitectónicos intactos rompiendo así las leyes del tiempo en una ciudad donde lo moderno y lo colonial conviven en perfecta armonía. Es el Camagüey de hoy portador de valores artísticos, históricos y culturales que declaran a la ciudad fundada hace casi 500 años un lugar único en Cuba y en Latinoamérica.

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4 comentarios en “Mi Camagüey colonial.

  1. Colores calidos, calles estrechas pero intimas que solo quien las habita vive su historia…. que refrescante tu retrato arquitectonico….. Pero no te olvides de esos ventanales que ocultan la miradas curiosas, sus muros dobles y hasta triples para lograr espacios frescos, sus notables alturas y los portones imponentes en madera, que me invita a conocer una parte de tu pais. Sigue alimentando el interes en Camaguey!!!!!!

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