Con sus altas y sus bajas, por causas casi siempre económicas y de mala organización, cada Serie Nacional de Béisbol representa un nuevo espectáculo deportivo -el mejor de estos- para todos los que amamos el deporte de las bolas y los strike en Cuba e incluso en el extranjero.
Sin embargo, al margen de que la pelota representa mucho para los millones de cubanos, y que es nuestro deporte nacional, sabemos que no sucede lo mismo con todos los campeonatos de primera categoría que se efectúan anualmente en la isla, los cuales lejos de hacer vibrar de emoción al público, decepcionan a sus seguidores.
Un ejemplo bien ilustrativo constituye la Liga Superior de Baloncesto (LSB), certamen que necesita de urgentes modificaciones para sumar un poco más de seguidores, sobre todo en las provincias sin resultados temporada tras temporada.
En cuestiones de concentración de la calidad atendiendo a su estructura opino que la LSB no presenta dificultades porque incluso dentro de los ocho equipos que juegan esta fase final en los últimos años solo cuatro de ellos despiertan emociones con su desempeño en los tabloncillos del país: Camagüey, Capitalinos, Matanzas y Ciego de Ávila. El resto está bien alejado. Ver artículo completo »






