Alberto Manuel León Pacheco

Cuba

La isla no es solo ron y tabaco, putas, Varadero, Cayo Largo....... X Alfonso.

Siempre me había preguntado cual es la imagen que tienen las personas fuera de Cuba sobre mi país. Gracias a internet y sus redes sociales tengo una idea aproximada del tema por el contacto con mexicanos, venezolanos, franceses, norteamericanos y personas de varias latitudes. Existen muchas formas de mostrarnos y de ser percibidos. Este post versa sobre cómo nos mostramos y cómo nos ven.

El turista y la bailarina exótica

La primera forma y más efectiva de conocer Cuba es visitándola. El contacto directo con el cubano de a pie es la forma más efectiva forma de conocernos. El turismo es nuestra oportunidad de que se conozca nuestra realidad y cultura. Sin embargo los espectáculos artísticos que se les ofertan dejan mucho que desear. Como diría Alejandro García (Virulo) “para que descubran que en Cuba se baila en ahora se baila y canta lo mismo que en el 1950”.

El que va a un cabaret o centro nocturno se lleva la idea de que, solo a la bailarina con poca ropa y los trajes extravagantes y llenos de lentejuelas, se resume nuestro quehacer musical. Además fuera de Cuba la música que más se escucha es la que ha perdurado de aquella Habana de antes de 1959 con su gran vida nocturna de casinos y juegos.

Cuba es mucho más que los viejos boleros y bailarinas.

Me alegro por la suerte que ha corrido el Buena Vista Social Club pero aquí se toca, canta y se baila infinidad de ritmos: merengue, jazz, son, salsa, balada, música clásica, reggaetón y son innumerables los músicos de gran talento. Puede que esa sea la que prefiere el visitante, pero si no les mostramos lo demás seguirá pidiendo la misma melodía de nuestros abuelos y se perderá el rico abanico de la música cubana.

Bailarina de tropicana
Realmente es una bella imagen pero no podemos reducir nuestra cultura a esta manifestación

La prensa

La imagen más negativa que usted puede encontrar sobre la isla es la que da la mayoría de los principales medios de prensa occidentales: El Nuevo Herald, CNN, El País, EFE, AFP, AP y otros, se encargan de crear una realidad virtual de detenciones arbitrarias, represión, dictadura y de ser un infierno.

Para el que no ha venido nunca a Cuba, esto aquí es el Armagedón. El gobierno tiene esclavizado a todos los habitantes y no hay libertad. Este punto es fácilmente rebatido con solo convivir con este pueblo y saber que no somos un paraíso pero que la mayoría de los cubanos están felices en su tierra y solo quieren vivir bien y disfrutar de la seguridad y el calor de su familia.

El otro lado del billete es la prensa nacional. Para esta, “todo está bueno y más bonito que ayer”. La falta de un equilibrio entre logros y reveses afecta la credibilidad de mis colegas en Cuba. Pero bueno, con la constante agresión mediática a la que estamos sometidos que solo muestra el lado oscuro de la sociedad cubana es comprensible, aunque no justificable, esta posición.

En internet la cosa es peor, un grupo de ¿cubanos? se encargan a diario de mantener constantemente el catastrofismo en primer plano sin llegar a ver nada de lo bueno que tiene Cuba. Twitter, Facebook, y miles de blogs son el espacio ideal para ejercer la ¿libertad? de expresión, como hacen ver algunos. Pero ¿En qué se traduce esta libertad? Pues en cientos de informaciones sobre disidentes arrestados, ataques y ofensas contra el gobierno cubano y sus seguidores.

Al principio me chocó esta imagen, pero después pase a la fase de indiferencia. Si estas al lado de este gobierno puedes arriesgarte a ser llamado perro comunista, traidor, cómplice, cordero,  o con la frase preferida por los soñadores con una Cuba capitalista y post Castro: Ya tenemos tu nombre, cuando la dictadura caiga te vamos a buscar (¿Para lincharme?). No importa si eres crítico en tus artículos o que seas lo más sincero posible, simplemente eres un comunista vil.

Por eso ya me he vuelto indiferente a esas ofensas y amenazas. Los dejo que sigan con su histeria anticubana y sus esperanzas frustradas. Por eso es muy difícil encontrar un interlocutor capaz de entablar una conversación o debate sobre Cuba. Lo mejor es mantener una balanza que se aleje de intereses políticos y sea más personal e interesante para el usuario o lector que consume la información sobre Cuba.

 El cine

Los Dioses Rotos
Los Dioses Rotos nos dio una vuelta por esa Habana marginal.

La pantalla grande en los últimos tiempos se ha empeñado en decir que en la Cuba de hoy casi todos son Homosexuales, jineteras o quieren emigrar. Cada película que sale, salvo excepciones, tiene estos tres ingredientes. Un ejemplo de lo que digo es Verde Verde, Larga Distancia, Fábula, Los dioses Rotos, Personal belongings, Habana Blues, Frutas en el café, Vinci  y otras.

Existen muchas facetas de la vida en esta sociedad que no incluyen esos tópicos. Un poco de creatividad como lo muestran Habanastation, Juan de los muertos y José Martí: el ojo del canario, refrescan el panorama fílmico.

Una Cuba (Habana) que se derrumba y de bajo mundo donde las malas palabras imperan como si fuera algo normal en nuestro vocabulario y no la excepción. Cualquiera dice malas palabras pero solo en situaciones excepcionales.

Desgraciadamente la mayoría de las películas se producen en la Habana, por lo que el resto de las provincias son prácticamente desconocidas y su riqueza paisajística, citadina y su gente solo queda para cuando un personaje tiene un pariente en el campo. No es chovinismo provinciano pero resulta que fuera de la Habana viven casi 10 millones de personas que también viven, cantan, sueñan y llevan la cubanía en la sangre.

Un espacio a esa Cuba de adentro, que es bastante diferente a la vida en la urbe capitalina es una forma de mostrar a Cuba en su complejidad geográfica y cultural sin limitarse solo a la capital.

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